sábado, marzo 28

Pero no.

Me gustaría decir que me gusta decir que cosas me gustan. Por ejemplo, me gustaría ser más alta, para alcanzar las cosas de arriba en mi closet y ver más por encima de la gente, pero me gusta ser baja porque así paso desapercibida. Me gustaría estar con mucha gente en este momento, un carretito loco no le hace mal a nadie, pero me gusta tener mi espacio también, más de lo que se considera un alejamiento saludable creo. Me gustaría ser más creyente, por tener una pasión más en mi vida y algo que me mueva, pero al mismo tiempo las pasiones desatadas me asustan porque no se a lo que me lleven. Me gusta ser morena, solo por la mala imagen que se asocia a las rubias, pero a veces si me gustaría ser rubia para llamar más la atención. Así llego a la conclusión de que quiero pasar desadvertida pero no, que me gusta estar sola pero en realidad no, que me gustaría tener más fe pero me basta con la que tengo, y de que todas las cosas que me gustan me disgustan a veces, que mucha gente que me cae bien me cae mal después y de que cuando me vuelven a caer bien los hecho de menos pero prefiero encerrarme en mi pieza, y mirarme al espejo en el baño, y deseo ser tan diferente que hasta me llega a gustar como me veo en el espejo.

Pero no.

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