Dicen que con el tiempo uno va creciendo, madurando…dicen. También dicen que el cambio es inevitable…dicen. No se si será tan así pero así dicen por ahí. La palabra “inevitable” no va al caso yo creo, el asunto es que el cambiar es un hecho, porque dudo que alguien quiera evitar madurar (no confundir “madurar” con “crecer”.)
Es deprimente saber que mi yo de hace dos años no es la misma yo de ahora, y que probablemente no tendré esta mentalidad a los treinta, pero más penoso aún es pensar que con esas pieles que vamos desechando, van adjuntas miles de celular muertas, células constituidas por gustos, palabras, ropa, amigos, etc. Tantas cosas que desechamos con el tiempo… ¿O será que el tiempo nos desecha?
La gente cambia. La química entre las personas cambia. Cambia la forma en que miro el mundo, y por ende, la forma en que miro a cada persona perteneciente a mi mundo actual, cambiaran mis gustos, habrán cosas que se vuelvan molestas, habrán cosas que me gusten más, habrán cosas en las que me fijo que antes no me fijaba y cosas a las que ya hago caso omiso. Todos estos cambios son obra del tiempo. Bueno, maldito el tiempo por quitarme la red de seguridad, y maldito el tiempo por no hacerme madurar en el mismo momento que dije que muchas cosas nunca iban a cambiar. Tonta yo por creerle a mi yo de hace dos años, (si hubiera sabido antes que ella no era de fiar…)
Creer que las cosas no cambian debería ser delito (!)
Todo cambia, todo, y aunque no me guste hay cosas que necesariamente debemos sacar de nuestras rutinas, como dejar de ver el Nickelodeon, cambiar los muebles de la pieza o el color, y a veces hay gente que simplemente ya no encaja en nuestro sistema de vida. Y es un verdadero sistema, no tiro palabras por rellenar, es un sistema casi como el computador, como un antivirus, que de a poco te va a cortando y advirtiendo de ese programa que usas que te llena de virus el computador; te va limitando. Nuestra mente en sincronización con el tiempo disponible y los deseos inconcientes se unen para organizarnos la vida, y casi por si sola la vida es vida, y va expulsando cosas, innecesarias, malas o simplemente cosas que ya no aportan, como cambiar el MSN 7.0 por el 8.0 (ando ocurrente hoy con los ejemplos)…o algo así…los engranajes no se aflojan con el tiempo, al contrario, se vuelven mañosos. Esta es la gente.
La gente-engranaje va chocando con otros, trabajando con otros, se van encajando en otros, los engranajes sueltos con el tiempo son reemplazados, o simplemente sacados, ¿pero se puede culpar verdaderamente a la maquina? Si es el ingeniero el que cambia su sistema, si es el tiempo que agota sus piezas, al final los engranajes tienen un tiempo de vida también, y cerrar los ojos ante esa posibilidad es vivir la vida a través de un niño de cuatro años, en quien todo engranaje original sigue trabajando a la perfección.
Las cosas son así, una vez que tratas de arreglar el mismo engranaje tantas veces ya sientes a veces que quizás no es el destino solamente. Hay que cortar por lo sano dicen por ahí, dicen tantas cosas…
En fin, debido al tiempo cambio, voto capas, y cada vez me quedan menos capas que sacarme…hasta que algún día no me queden capas…
Pero ese es tema para otra entrada. Esta semana se siente casi como estar de luto, aunque puede ser que le este dando un poco de color.
domingo, marzo 29
Engranajes
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