Pasan los días, las horas, minutos. Despierto el lunes y antes de pestañar ya es viernes y estoy planeando carrete. Las clases, el almuerzo, trabajos, messenger, facebook, dormir. Paf!
Pensar que pasé 12 años en el colegio. Pensar que tuve que esperar 12 años para llegar donde estoy, y ahora que estoy dentro de la universidad, no se me hace tan distinto. La rutina sigue siendo la misma, la socialización, el cansancio, el calor. La única y gran diferencia es que esta es la rutina que YO elegí. Los trabajos no parecen tan pajeros, ni la socialización es una obligación, el cansancio se siente merecido y fructífero y el calor de mierda, bueno, sigue siendo el calor de mierda, si la universidad no hace milagros.
Es como cuando era chica y de sapa no más me puse a intrusear los cuadernos de mi primo grande. Yo tenía 12 y el 16. Agarre su cuaderno de matematicas tratando de darmelas de sabelotoda avanzada en mate, tiempos aquellos en los que me iba excelente en el ramo, y la verdad es que no entendí nada de lo que le estaban pasando. Veía letras, símbolos raros, muchos números juntos. Una enredadera de tallarines que no sabía ni por donde se empezaba a mirar el ejercicio. Años más tarde, a los 16 o 17 cuando empece a ver la misma materia me acorde de esto. Y me di cuenta que en ese momento, después de haber aprendido todo lo que no sabía a los 12, no era tan dificil la materia. No era imposible de entender, como había pensado yo. Había vivido y aprendido lo necesario para llegar a ese curso a enfrentarme a esos ejercicios de matemáticas.
Con 18 años (tirados a 19....ouch) puedo decir que fue un tramite largo, un tanto doloroso, un tanto pajero, pero al fin y al cabo necesario para formar la persona que soy con las herramientas necesarias para afrontar el desafío que es la educación superior. Si hubiera entrado un año atrás hubiera sido un gastadero de plata. No haber entrado este año hubiera sido una perdida de tiempo mi vida. Que sabio el sistema, o la vida en realidad (prefiero pensar que es la vida) como nos hace vivir los procesos necesarios para ir escalando los peldaños cuando es debido.
Hace un mes no me sentía preparada. Un mes después puedo decir que cada vez me convenso más de sí estarlo. Pero es un proceso que hay que vivir, y probablemente esto también me preparara para los desafíos de más adelante, como encontrar pega, independizarme, sacarme la cresta para tener lo que quiero, etc. Será un trámite igual de doloroso, pero a diferencia del colegio, estoy entrando con la madurez suficiente para darme cuenta que esto es lo que YO quiero para mi vida.
lunes, marzo 30
domingo, marzo 29
Engranajes
Dicen que con el tiempo uno va creciendo, madurando…dicen. También dicen que el cambio es inevitable…dicen. No se si será tan así pero así dicen por ahí. La palabra “inevitable” no va al caso yo creo, el asunto es que el cambiar es un hecho, porque dudo que alguien quiera evitar madurar (no confundir “madurar” con “crecer”.)
Es deprimente saber que mi yo de hace dos años no es la misma yo de ahora, y que probablemente no tendré esta mentalidad a los treinta, pero más penoso aún es pensar que con esas pieles que vamos desechando, van adjuntas miles de celular muertas, células constituidas por gustos, palabras, ropa, amigos, etc. Tantas cosas que desechamos con el tiempo… ¿O será que el tiempo nos desecha?
La gente cambia. La química entre las personas cambia. Cambia la forma en que miro el mundo, y por ende, la forma en que miro a cada persona perteneciente a mi mundo actual, cambiaran mis gustos, habrán cosas que se vuelvan molestas, habrán cosas que me gusten más, habrán cosas en las que me fijo que antes no me fijaba y cosas a las que ya hago caso omiso. Todos estos cambios son obra del tiempo. Bueno, maldito el tiempo por quitarme la red de seguridad, y maldito el tiempo por no hacerme madurar en el mismo momento que dije que muchas cosas nunca iban a cambiar. Tonta yo por creerle a mi yo de hace dos años, (si hubiera sabido antes que ella no era de fiar…)
Creer que las cosas no cambian debería ser delito (!)
Todo cambia, todo, y aunque no me guste hay cosas que necesariamente debemos sacar de nuestras rutinas, como dejar de ver el Nickelodeon, cambiar los muebles de la pieza o el color, y a veces hay gente que simplemente ya no encaja en nuestro sistema de vida. Y es un verdadero sistema, no tiro palabras por rellenar, es un sistema casi como el computador, como un antivirus, que de a poco te va a cortando y advirtiendo de ese programa que usas que te llena de virus el computador; te va limitando. Nuestra mente en sincronización con el tiempo disponible y los deseos inconcientes se unen para organizarnos la vida, y casi por si sola la vida es vida, y va expulsando cosas, innecesarias, malas o simplemente cosas que ya no aportan, como cambiar el MSN 7.0 por el 8.0 (ando ocurrente hoy con los ejemplos)…o algo así…los engranajes no se aflojan con el tiempo, al contrario, se vuelven mañosos. Esta es la gente.
La gente-engranaje va chocando con otros, trabajando con otros, se van encajando en otros, los engranajes sueltos con el tiempo son reemplazados, o simplemente sacados, ¿pero se puede culpar verdaderamente a la maquina? Si es el ingeniero el que cambia su sistema, si es el tiempo que agota sus piezas, al final los engranajes tienen un tiempo de vida también, y cerrar los ojos ante esa posibilidad es vivir la vida a través de un niño de cuatro años, en quien todo engranaje original sigue trabajando a la perfección.
Las cosas son así, una vez que tratas de arreglar el mismo engranaje tantas veces ya sientes a veces que quizás no es el destino solamente. Hay que cortar por lo sano dicen por ahí, dicen tantas cosas…
En fin, debido al tiempo cambio, voto capas, y cada vez me quedan menos capas que sacarme…hasta que algún día no me queden capas…
Pero ese es tema para otra entrada. Esta semana se siente casi como estar de luto, aunque puede ser que le este dando un poco de color.
Es deprimente saber que mi yo de hace dos años no es la misma yo de ahora, y que probablemente no tendré esta mentalidad a los treinta, pero más penoso aún es pensar que con esas pieles que vamos desechando, van adjuntas miles de celular muertas, células constituidas por gustos, palabras, ropa, amigos, etc. Tantas cosas que desechamos con el tiempo… ¿O será que el tiempo nos desecha?
La gente cambia. La química entre las personas cambia. Cambia la forma en que miro el mundo, y por ende, la forma en que miro a cada persona perteneciente a mi mundo actual, cambiaran mis gustos, habrán cosas que se vuelvan molestas, habrán cosas que me gusten más, habrán cosas en las que me fijo que antes no me fijaba y cosas a las que ya hago caso omiso. Todos estos cambios son obra del tiempo. Bueno, maldito el tiempo por quitarme la red de seguridad, y maldito el tiempo por no hacerme madurar en el mismo momento que dije que muchas cosas nunca iban a cambiar. Tonta yo por creerle a mi yo de hace dos años, (si hubiera sabido antes que ella no era de fiar…)
Creer que las cosas no cambian debería ser delito (!)
Todo cambia, todo, y aunque no me guste hay cosas que necesariamente debemos sacar de nuestras rutinas, como dejar de ver el Nickelodeon, cambiar los muebles de la pieza o el color, y a veces hay gente que simplemente ya no encaja en nuestro sistema de vida. Y es un verdadero sistema, no tiro palabras por rellenar, es un sistema casi como el computador, como un antivirus, que de a poco te va a cortando y advirtiendo de ese programa que usas que te llena de virus el computador; te va limitando. Nuestra mente en sincronización con el tiempo disponible y los deseos inconcientes se unen para organizarnos la vida, y casi por si sola la vida es vida, y va expulsando cosas, innecesarias, malas o simplemente cosas que ya no aportan, como cambiar el MSN 7.0 por el 8.0 (ando ocurrente hoy con los ejemplos)…o algo así…los engranajes no se aflojan con el tiempo, al contrario, se vuelven mañosos. Esta es la gente.
La gente-engranaje va chocando con otros, trabajando con otros, se van encajando en otros, los engranajes sueltos con el tiempo son reemplazados, o simplemente sacados, ¿pero se puede culpar verdaderamente a la maquina? Si es el ingeniero el que cambia su sistema, si es el tiempo que agota sus piezas, al final los engranajes tienen un tiempo de vida también, y cerrar los ojos ante esa posibilidad es vivir la vida a través de un niño de cuatro años, en quien todo engranaje original sigue trabajando a la perfección.
Las cosas son así, una vez que tratas de arreglar el mismo engranaje tantas veces ya sientes a veces que quizás no es el destino solamente. Hay que cortar por lo sano dicen por ahí, dicen tantas cosas…
En fin, debido al tiempo cambio, voto capas, y cada vez me quedan menos capas que sacarme…hasta que algún día no me queden capas…
Pero ese es tema para otra entrada. Esta semana se siente casi como estar de luto, aunque puede ser que le este dando un poco de color.
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sábado, marzo 28
Pero no.
Me gustaría decir que me gusta decir que cosas me gustan. Por ejemplo, me gustaría ser más alta, para alcanzar las cosas de arriba en mi closet y ver más por encima de la gente, pero me gusta ser baja porque así paso desapercibida. Me gustaría estar con mucha gente en este momento, un carretito loco no le hace mal a nadie, pero me gusta tener mi espacio también, más de lo que se considera un alejamiento saludable creo. Me gustaría ser más creyente, por tener una pasión más en mi vida y algo que me mueva, pero al mismo tiempo las pasiones desatadas me asustan porque no se a lo que me lleven. Me gusta ser morena, solo por la mala imagen que se asocia a las rubias, pero a veces si me gustaría ser rubia para llamar más la atención. Así llego a la conclusión de que quiero pasar desadvertida pero no, que me gusta estar sola pero en realidad no, que me gustaría tener más fe pero me basta con la que tengo, y de que todas las cosas que me gustan me disgustan a veces, que mucha gente que me cae bien me cae mal después y de que cuando me vuelven a caer bien los hecho de menos pero prefiero encerrarme en mi pieza, y mirarme al espejo en el baño, y deseo ser tan diferente que hasta me llega a gustar como me veo en el espejo.
Pero no.
Pero no.
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